Temporada 2021: hora de balance

Analizamos lo que dejó el año que ya terminó para el 1er equipo de Argentinos Juniors.

Es habitual, en casi todos los órdenes de la vida, que a esta altura del año se formule un balance de lo acontecido para evaluar los resultados, elaborar opiniones y aportar ideas, para resaltar los logros y tratar de modificar lo necesario con vistas al futuro.

En el plano futbolístico, la primera sensación que nos deja este 2021 que ya se va, es la llamativa diferencia entre el rendimiento y los resultados del primer semestre y el segundo, separados ambos por el impasse impuesto por la disputa de la Copa América.

Argentinos Juniors arrancó este 2021 con una noticia que sacudió su “zona de confort”: la sorpresiva renuncia de Diego Dabove, quién había logrado al mando del primer equipo, entre otras cosas, la clasificación, luego de 11 años, a la tan preciada Copa Libertadores de América.

Rápidamente la Comisión Directiva se movió con el fin de cubrir ese importante hueco, y Gabriel Milito, con quien habían hablado sin éxito en anteriores oportunidades, en esta ocasión quedó seducido por el desafío que se le avecinaba, y por la propuesta de iniciar un largo proceso con la firma de un contrato por tres años.

Luego de un inicio errático con derrota en las primeras tres fechas, el equipo mostró un repunte en el Monumental, ganándole al siempre difícil River Plate de Marcelo Gallardo.  Esa recuperación se vio también reflejada en la Copa Argentina, eliminando a Cañuelas y a Colón de Santa Fe (último Campeón del Fútbol Argentino por ese entonces), y sobre todo en su gran paso por su grupo en Copa Libertadores, terminando esa etapa de clasificación en el primer puesto, ante rivales de gran fuste como lo son Nacional de Uruguay, Universidad Católica de Chile, y Atlético Nacional de Medellín, Colombia. Mientras tanto, en el torneo local se mantuvo en buen nivel, teniendo en cuenta el apretado calendario que le proponía la triple competencia.

En definitiva, la performance fue más que aceptable en la primera mitad del año dejando la vara y las expectativas muy altas con vistas al segundo semestre. 

Luego del receso, todo fue distinto para el conjunto de Milito.

El sorteo de 8vos. de final de La Conmebol Libertadores tuvo como destino el cruce quizás menos esperado: River Plate, rival al que se le hizo partido con el empate en uno en Núñez, pero que sacó a relucir su potencia y su jerarquía en la revancha en el DAM, dejando fuera de la Copa a un Argentinos al que, a partir de ahí, la suerte le fue un tanto esquiva a los torneos locales.

En octavos de final de Copa Argentina venció claramente a Gimnasia y Esgrima de La Plata, aunque en cuartos sufrió demasiado para pasar a San Telmo. 

En semifinal se encontró con un desdibujado Boca Juniors, en Mendoza, frente a quien tuvo una de las mejores actuaciones del año en un partido lleno de polémicas, con un primer tiempo casi perfecto, pero donde el Xeneize hizo su negocio ensuciando y enfriando lo que restaba del encuentro, luego de encontrarse con un gol de pelota parada.

Mientras tanto en el Torneo de la LPF, Argentinos hizo alarde de su mayor virtud, la tenencia de pelota (con un promedio superior al 60% en casi todos los partidos), sin lograr sin embargo que esa tenencia se traduzca, no sólo en goles, sino en llegadas claras al arco rival, dejando puntos en el camino ante adversarios potencialmente inferiores.

Se podría afirmar que el único rival que mostró una amplia superioridad sobre Argentinos en este último torneo fue River. Y Banfield en el primer tiempo de un partido en el que, sin embargo, el Bicho salió triunfante.

Es así que lentamente fue alejándose de la zona de clasificación a las copas internacionales, lugar en donde había arrancado el año muy bien acomodado como para lograrlo, pero que terminó dilapidando su última chance -en este caso para la Copa Sudamericana- en la anteúltima fecha ante Aldosivi, en Mar del Plata, que le dio vuelta un resultado en contra de 0-2, y lo dejó afuera de todo.

Párrafo aparte para la triste desvinculación del goleador histórico del Estadio Diego Armando Maradona desde su inauguración, Gabriel Hauche, figura del Tiburón en la derrota recién mencionada. Sin dudas su polémica ida dejó huellas en el plantel y en la relación entre el técnico y los hinchas, en virtud a las actuaciones y los resultados que se sucedieron luego.

Como contrapeso del primero, el segundo semestre del año dejó un sabor amargo.

Como atenuantes podemos decir que se sufrieron varias bajas de jugadores por lesiones graves que llevaron mucho tiempo de recuperación, muchos de ellos titulares indiscutidos, a saber: Lucas Chaves, Gabriel Ávalos, Fausto Vera, Jonathan Sandoval, Miguel Ángel Torren, y Emanuel Herrera, entre otros, que no pudieron ser de la partida en gran cantidad de encuentros. A eso se le suma una serie de malos arbitrajes sufridos en varios encuentros, y una porción de mala suerte, que remite a la trillada frase en el mundo futbolero: “Si la pelota que pegó en el palo hubiera entrado, estaríamos hablando de otra historia”.

Con la decisión tomada por la dirigencia y el Cuerpo Técnico, en cuanto a cumplir y hacer cumplir el contrato firmado hasta el 2023, sólo es esperable que se rescate lo mejor del año que está quedando atrás, y que se modifique el rumbo de las cosas que se deberían corregir en el plano futbolístico y en el armado del plantel.

El análisis de lo que suponemos y/o aspiramos con respecto a lo que vendrá lo abordaremos, próximamente, en otra nota.