Moneda al aire

Una mirada sobre lo que afrontará Argentinos en este 2022

Argentinos Juniors se encuentra en una situación en la que no se hallaba en los últimos tres años; no estar clasificado a ninguna copa internacional, en consecuencia, no contará en 2022 con un ingreso fuerte en divisa extranjera – más allá de una eventual venta -.

Independientemente de las consecuencias que este faltante de dinero le genera al club fuera de lo que es el fútbol profesional – el presidente Cristian Malaspina explicó en reiteradas ocasiones que si bien los gastos operativos del club están cubiertos anualmente con los ingresos “normales”, para cubrir futuras obras, se precisan ventas – esta situación obliga a los dirigentes a tomar medidas en el plantel; por un lado, una depuración en cantidad de jugadores (no es necesario un plantel grande para afrontar sólo los torneos locales) y por el otro, la salida de aquellos que contaban con contratos “altos” que ya no podrán ser afrontados.

Frente a este panorama, la decisión hasta ahora parece ser la de no incorporar jugadores nuevos si es que no se produce una venta importante y apostar a “los pibes”, esta aventura presenta muchas incertidumbres que en resumidas cuentas son las siguientes*;

Adelante; todo indica que además de la salida de Gabriel Hauche, podría sumársele la de Gabriel Ávalos (no está cerrado el tema aún); sin estos dos jugadores el poder de fuego (ya bastante deteriorado) se reduce de manera drástica y queda en lo que puedan hacer Nicolás Reniero (hoy sin su continuidad asegurada, pero con muchas posibilidades de seguir en el Bicho) y Mateo Coronel. No se puede contemplar en esta ecuación a Emanuel Herrera (ya desvinculado del club) que llegó con bombos y platillos tras el frustrado pase de Alexandre Pato y apenas entró en juego en una docena de encuentros.

En el medio; Las bajas más significativas son las de Jonathan Gómez y Matías Romero, jugadores con mucha participación en la era Milito, pero también no es menor la salida de Diego Sosa. Por otro lado, los únicos (de los que solían jugar con Milito) que confirmaron su continuidad hasta el momento son Jonathan Carbajal y Luciano Gómez, Enzo Kalinski y Fausto Vera se definirán en los próximos días, pero todo indica que no continuarán en el club.

La decisión de ceder nuevamente a Francisco González Metilli, un jugador que posicionalmente puede ser clave el juego de Argentinos Juniors, también plantea dudas.

En la defensa; la salida de Carlos Quintana, por diferencias con el cuerpo técnico no deja de ser una mala noticia, sobre todo por la capacidad que el jugador tuvo de brillar junto a Miguel Torrén en el torneo anterior. Más allá de eso, queda por resolverse la continuidad de Kevin Mac Allister y Elías Gómez que, en caso de darse, obligarán a los centrales (Torrén y Villalba) a perfeccionar una nueva línea.

De esta manera y con el mercado de pases todavía abierto, pero con una clara tendencia por parte de Argentinos, todo se reduce a la capacidad del técnico de formar un equipo competitivo con los imprescindibles (Lucas Cháves y Torrén principalmente, más Ávalos o Reniero si es posible) y “los pibes”, los mismos que tuvieron muy poca participación bajo su mismo mandato.

Nadie te garantiza nada, como suele decirse, pero los antecedentes indican que con este plantel no será fácil lograr un objetivo superador (de clasificación internacional) y esto es pura conjetura, es cierto, pero las premisas de las que se parte para este análisis de un posible 2022 son;

– Pocas posibilidades de contar con refuerzos de calidad, por un lado, por la ausencia de recursos económicos para que se den estos refuerzos y por el otro por el antecedente de los varios errores cometidos por los mismos que tienen que tomar la decisión (ahora sin margen de error) de incorporar.

– Un técnico que más allá de tener garantizada su continuidad hasta el final del contrato por parte de la dirigencia (al menos en los dichos), se verá fuertemente condicionado en caso de tener resultados adversos en las primeras fechas.

– Un plantel que atravesó diferencias notorias entre sí y para con el técnico durante la segunda mitad de 2021 y que deberá encontrar su funcionamiento lo más rápido posible.

En definitiva y más que en años anteriores, el Bicho se encuentra frente al clásico “no hay garantías de nada” y por supuesto que todo dependerá de si la pelota entra o no, ocurre que los desaciertos y los malos resultados que derivaron en esta situación hacen que el equipo que salga a la cancha en febrero (pandemia mediante) se encuentre “presionado” para encontrar rápidamente funcionamiento y logros, que en caso de no darse generarán en el futuro mediato una situación más complicada de cara a un 2023 con cuatro descensos.

Los deseos por ende para 2022, están en que volvamos al orgulloso rendimiento del primer semestre de la era Milito y por qué no ya que estamos, en Qatar.

* El análisis de lo que dejó 2021 disponible en https://argentinospasion.com.ar/2021/12/temporada-2021-hora-de-balance/

*El detalle de las altas y bajas pueden verlo completo en http://argentinospasion.com.ar/2022/01/plantel-renovado-muchas-idas-y-mucha-juventud/