La herida sigue abierta

Argentinos Juniors sumó su segunda derrota en el torneo al caer ante Independiente Rivadavia por 3 a 1. Hernán López Muñoz fue expulsado a los 16 minutos del primer tiempo.

Cada encuentro del Bicho expone tanto sus virtudes como sus defectos y la derrota sufrida esta tarde ante Independiente Rivadavia suma una importante cuota de preocupación de cara a los próximos encuentros, sobre todo, pensando en los Play Off.

Y lo hace porque allí donde se suponía que Argentinos debía tomar precauciones por el rival al que enfrentaba y teniendo en cuenta su propio camino recorrido, allí es donde presentó fallas. A nivel individual, la salida de Francisco Álvarez se sintió y mucho, Erik Godoy no pudo “hacer pie” y terminó teniendo una parte de responsabilidad en dos de los tres goles recibidos.

Los “del medio” incluso antes del primer gol recibido, ya mostraban serias dificultades para encontrarse entre sí y luego de la justa expulsión de López Muñoz, ni Alan Lescano ni Nicolás Oroz supieron resolver la manera de conectarse para pisar el área rival o generar peligro. Por otro lado, la poca jerarquía de Iván Morales, más allá de su voluntariosa entrega volvió a decir presente, así como el semestre irregular de Emiliano Viveros.

Pero decir que los jugadores tuvieron un mal partido, o quedarse con lo que pudo haber cambiado (o no) la temprana expulsión de López Muñoz, es nuevamente optar por “la fácil”. Porque si una expulsión hace “no analizable” un encuentro, tampoco pueden analizarse los partidos que el Bicho comienza ganando a los 10 minutos, ni aquellos encuentros en los que genera con éxito la expulsión de un rival.

El problema es que pocas veces, el Bicho parece tener una opción B para ciertos momentos del partido o para ciertos rivales. Porque el Independiente Rivadavia de Alfredo Berti, desde que venció a Argentinos en la final de la Copa Argentina, es un rival de fuste que encima ha sabido reforzarse bien (hoy media docena de jugadores rivales eran “suplentes”) y el Bicho, incluso luego de las cuatro victorias consecutivas, demostró que todavía no está a la altura de doblegar a su verdugo. No están preparados los jugadores y no está tampoco preparado su técnico. Ni futbolística ni mentalmente.

Desde el inicio, el Bicho no estuvo a la altura del encuentro, la actitud de los jugadores de un equipo y del otro era distinta. Aún así y frente a la enorme adversidad que rápidamente se plasmó en el marcador, una mínima esperanza se encendió luego del descuento de Sebastián Prieto sobre el cierre del primer tiempo. Pero la realidad de ambos equipos, aún cuando en la tabla general la distancia sea relativamente poca, la realidad es muy distinta, los puntos no cuentan toda la historia.

Más allá del rendimiento de los jugadores, hay decisiones de Diez que no por recurrentes pueden tomarse como acertadas, el DT encontró su equipo “titular” y decidió repetirlo a rajatabla (con la excepción de la salida obligada de Álvarez) sin tomar en cuenta que enfrentaba tal vez, al equipo con mejor presente del país en calidad de visitante (en donde como entrenador sólo tiene un 33% de efectividad).

Y otra vez, no movió el banco de suplentes hasta que su rival lo hizo y otra vez, los cambios del rival surgieron efecto antes que Diez pueda hacer algo para contrarrestarlos. Por otro lado, es curiosa la decisión de llevar “de a poco” a Facundo Jainikoski, jugador que cada vez que ingresa vuelca al equipo a ser más ofensivo y no ponerlo en el 11 titular (no por este partido puntual), pero exponerlo a la responsabilidad de ser el primer cambio para revertir un encuentro tan cuesta arriba y que desde el inicio ya se había mostrado como muy complicado incluso para los titulares, algo similar a lo ocurrido con Facundo Carrizo, que apenas cuenta un puñado mínimo de minutos en primera.

Como luego de cada partido disputado, la opción de no hacer una evaluación sobre lo ocurrido es un error. Pep Guardiola dijo que las derrotas son las que hacen crecer a un equipo y en el mundo de Argentinos Juniors, esta máxima es muchas veces tomada “con pinzas” y se terminan preponderando las excusas por sobre las explicaciones. Y así, el equipo no crece.

En definitiva, así como la semana pasada se decía en este mismo espacio que la salida de casa y el rival eran bienvenidos para poder “medir” en qué estado estaba el equipo luego de cuatro victorias “al hilo”, hoy se puede afirmar que luego de lo ocurrido en Mendoza, el objetivo de pelear el campeonato se ha alejado bastante.

Síntesis:

Independiente Rivadavia (3): Nicolás Bolcato, Ezequiel Bonifacio, Leonard Costa, Alejo Osella, Juan Elordi, Matías Fernández, Tomás Bottari, Leonel Bucca, Gonzalo Ríos, Rodrigo Atencio, Fabrizio Sartori Prieto.

DT:  Alfredo Berti

Argentinos Juniors (1): Brayan Cortés, Kevin Coronel, Francisco Erik Godoy, Román Riquelme, Sebastián Prieto, Federico Fattori, Alan Lescano, Hernán López Muñoz, Nicolás Oroz, Emiliano Viveros, e Iván Morales.

DT: Nicolás Diez.

Goles: 19m. J. M. Elordi, 23m. L. Bucca (cabeza), 45m. (+3m.) S. Prieto, 52m. A. Osella (cabeza).

Amarillas en Independiente: 39m. M. Hernández – 45m. (+1m.) E. Bonifacio – 66m. T. Bottari – 82m. I. Villalba

Amarillas en Argentinos Juniors:  20m. F. Fattori – 41m. R. D. Riquelme – 41m. B. Cortes – 86m. K. Coronel

Rojas:  16m. H. López

Cambios en Argentinos Juniors: 55m. F. Jainikoski por E. Viveros – 67m. D. Porcel por N. Oroz – 67m. L. Gómez por F. Fattori – 76m. L. Fernández por A. Lescano – 76m. F. Carrizo por I. Morales

Cambios en Independiente: 19m. I. Villalba por L. Costa – 46m. L. Gómez por E. Bonifacio – 46m. A. Arce por F. Sartori – 54m. J. I. Florentín Bobadilla por M. Fernández – 67m. S. Villa por L. Bucca

Estadio: Bautista Gargantini

Arbitro: Darío Herrera