Mano a mano con Pedro Troglio | 1ª parte

Mano a mano con Pedro Troglio  Entrevista mano a mano al sub-campeón del Mundial Italia ´90, reciente entrenador de Gimnasia de La Plata, y ex DT de  Argentinos Juniors, Pedro Troglio supo confesar varias cosas de la actualidad del fútbol argentino y de su última experiencia en el equipo de La Paternal. La nota se realizó en un tranquilo restaurant de Castelar, el mismo en donde, horas más tarde, se juntaría con su colega, el “Bichi” Claudio Borghi.

  ¿Qué creés que ocurre con  Argentinos actualmente, que le cuesta tanto el triunfo, y no responde la misma manera que en el torneo anterior?

  “Argentinos tiene un equipo que, si gana, levanta el ánimo y va para arriba. Si arrancás mal, como se arrancó este torneo, te va a costar mucho levantarlo”. “El equipo que hay ahora no es malo, pero necesita ganar un par de partidos seguidos para levantar el ánimo. Es duro, porque se desmanteló, y si hubiera ganado en el comienzo, nos acomodábamos mejor”.

El equipo de Pipo

  “Se puede jugar con Boca, con Vélez, y esa clase de partidos, con esquemas con tres número cinco. Pero cuando te toca Colón, de local, tenés que salir a atacarlo”. “Si Argentinos gana un par de partidos se levanta, pero si no va a ser duro, le va a pasar lo mismo que a mí”. “En diciembre, sólo se van a poder contratar dos jugadores, entonces hay que mantener la base y superar la línea de 20 puntos para estar tranquilo”.

  “A mí, hasta el campeonato pasado, no me jodió que el equipo se desmantelara, porque me quedaban Gentiletti, Mercier, Niell, y Blandi, que hacía goles. Cuando dicen que se mantuvo el plantel, están equivocados, porque perdimos toda la columna vertebral: el arquero (Navarro), Gentiletti, Mercier y Niell. Igualmente el equipo no estaba mal; si hubiéramos arrancado ganándole a Unión ó a Newell’s, la hubiéramos piloteado”.

  “En el primer campeonato que agarramos se fueron 6 ó 7 jugadores, pero te quedaron 3 ó 4 buenos, nos fuímos armando y salimos cuartos, con 30 puntos. Ahora se fueron todos y no hay sin columna vertebral, y el equipo es débil en carácter, porque son todos pibes que juegan bien, pero se necesitan un par de kamikazes”.

  “El fútbol pasa por una cuestión de momentos. A lo largo de mi año en Argentinos Juniors, tuvimos partidos en los que jugábamos bárbaro, con una gran actitud, y algunos partidos muy malos. Ahora pasa lo mismo: fueron un desastre contra Tigre, después le jugaron de igual a igual a Boca, y les tocó ganarle a Belgrano en Córdoba. Nunca va a haber una continuidad, es imposible”.

  “Yo tenía mucha fe en este campeonato, porque si arrancábamos bien, los Ciro Rius, y los Emilio y Pablo Hernández, iban a andar bien también”.

La carta del último Campeón

  “No es fácil subsistir después de salir Campeón, y pude hacerlo. No descollé, pero subsistí”.  “Cuando agarré Argentinos, me senté con los dirigentes y me dijeron que me olvidara de Mercier y de Ortigoza, sumado a que ya se habían ido Calderón, Chuco Sosa, y Coria. Yo sabía que agarraba un equipo en el que era imposible mantener lo que tenía, y, además, tenía la doble competencia”.

  “Dirigir a Argentinos Juniors me dio prestigio y reconocimiento, aunque no tanto en el club, sino en el resto del ambiente del fútbol. Yo dejé de trabajar, y en diez días me llamaron 7 equipos: 3 equipos del Nacional B, Newell’s, Deportivo Cali, Cerro Porteño, y hasta de un equipo de Chipre. Hacía muchos años que no dejaba de trabajar por unas semanas, ahora llegó la oferta de Gimnasia y siempre quiero darle una mano” (nos anticipaba Troglio días antes de cerrar).

Volver a Argentinos

  “Yo sé que algún día voy a volver, porque no hice mal las cosas, trabajé bien, y por eso me renovaron el contrato en su momento. Ojalá que en el futuro se de mi regreso al Bicho”.

  “Argentinos es un club ordenado, que conoce sus límites y que trata de no cometer errores en lo económico”. “Yo nunca sentí el reconocimiento de la gente, en primer lugar, porque no soy del club, y después porque vine a suplantar a un técnico campeón. Hice más de 50 puntos, lo que fue la tercera mejor campaña desde que Argentinos volvió a Primera, pero no se me reconoce, porque venían de ganar el título. Aunque entiendo el pensamiento del hincha..”.

El fútbol argentino

  “El fútbol está lleno de frases hechas, tanto de parte de los jugadores, como de los técnicos y de la prensa. Muchas veces se escucha que se refieren al “partido bisagra”, que si ganás ese partido y después perdés al siguiente, volvés todo para atrás; ¿dónde queda ese partido bisagra?”.

  “Si yo fuera técnico del Barcelona, con ese equipo tendría grandes posibilidades de serlo durante 10 años seguidos. En un equipo que tiene sus limitaciones, como Argentinos, caminás sobre una cornisa muy fina, en la que, si sale todo bien, como el campeonato pasado, te quedás. Pero si te pasa lo de este Apertura, te tenés que ir”.

¿Por qué y cuándo decidiste irte de Argentinos?

  “Me voy por el clima que había, y para no desprestigiarme e irme mal del club. Notaba que no había clima para seguir, era ir todas las semanas al entrenamiento y ver las caras de bronca de los jugadores de no poder ganar. Además, en algún momento la gente iba a empezar a putear mal, y yo no quería llegar a eso”.

El respaldo

  “En el partido con Lanús, yo me fuí del estadio caminando por la calle y nadie me insultó, no me dijeron nada. Yo pensaba: si no le gano a Tigre, me van a esperar en la puerta. Entonces le dije a los dirigentes que me iba, pero tanto ellos como los jugadores me frenaron, y me quedé un partido más”.

  “Los dirigentes me pidieron que me quedara, que siguiera una fecha más, pero era lo mismo, porque si le ganaba a Estudiantes y después empataba y perdía con Boca y Tigre, quedaba otra vez en la misma. Creo que me tendría que haber ido después del 4-0 con Vélez”. “Justo me tocó irme ante Estudiantes, y en la misma cancha del 7-0″.

Hablando con el cuerpo técnico

  “Sabíamos que teníamos una fecha de vencimiento. No íbamos a quedarnos agarrados al laburo, esperando que nos echen. Un técnico tiene que darse cuenta cuándo tiene que irse. En nuestro caso, yo le decía a Víctor (Bernay): “Si no le ganamos a Lanús, nos tenemos que ir”, que fue lo que hicimos, pero luego insistieron para que nos quedásemos una fecha más”.

  “Si empatábamos 3-3 con Estudiantes, me iba de todas formas. Si era un empate en cero, quizá lo reconsideraba, pero si no ganás ese partido, ¿cuál vas a ganar entonces? Íbamos ganando 2-0 ante un equipo que estaba muerto, que no nos llegaba al arco”.

  “Hay gente que reconoce la labor que tuve en Argentinos, hay quien dice: “le sacaron todo el plantel pero igual hizo 50 puntos, y te clasificó a una copa de vuelta”. “El hincha no se da cuenta que cuando va a jugar contra un equipo como Vélez, tiene grandes posibilidades de perder”.

El recambio

  “Yo trabajé igual desde el primer día hasta el último, y me fue bien y mal. Pero pasa que cuando hacés algo mal, pareciera que todo está mal. Te echan la culpa desde que falte el agua, hasta los lesionados; en Lanús, se desgarraron Camoranesi y Romero, y nadie dijo nada, porque los reemplazaron Valeri y Pavone”. “Nosotros teníamos que trabajar mucho los partidos para poder ganar, no nos sobraba nunca. Después escuchás las críticas por poner uno, dos ó tres delanteros, pero las veces que nos hemos tratado de soltar, nos comimos cuatro goles. Contra Vélez, sacamos un par de jugadores de abajo y pusimos más arriba, y dicho y hecho. Para jugar de esa manera, tenés que ser contundente en el área rival, y nosotros no éramos así, creábamos situaciones pero no la metíamos”. “Nos hemos comido goles increíbles: contra Vélez, de local y visitante, y contra Lanús. Y el otro día con Boca, la de Brum y las de Ramírez”.

  “Hicimos de todo: trabajábamos táctica, física y mentalmente, y mostrábamos videos del equipo que íbamos a enfrentar, y nuestros”.

  “En todos lados donde estuve, me fue bien y me fue mal. Con Cerro Porteño de Paraguay, salí dos veces campeón, y el último campeonato lo perdimos en la recta final y me tuve que ir. En Gimnasia, salí subcampeón, hice una campaña de 70 puntos, sufrí un 7-0, y después me tocó irme”.

Refuerzos

  “Pedí jugadores, pero el club no podía traerlos. Yo pedí a Matías Alustiza, Mariano Pavone, Joaquín Larrivey y Javier Cámpora, pero no se los podía traer porque cobraban mucho dinero. Entonces me dieron una lista de delanteros que sí podían venir al club. Estaban Luciano Figueroa, Andrés Silvera y J.J. Morales; y nos decidimos por Jota Jota. Teníamos que elegir uno y que saliera bien, cuando uno maneja poco costo, hay muchas más chances de equivocarse”.

Una realidad en el fútbol

  “Si se trae un jugador tan caro como Pavone, eso implica que hay que pagarle más a otros jugadores referentes, como Sabia ó Prósperi. Ahí empieza el degeneramiento que hoy sufren otros clubes con grandes deudas, como Independiente y San Lorenzo. Argentinos siempre trajo jugadores a préstamo, y también realiza apuestas, como la de Torrén.

¿Cuál, o cuáles, fueron tus grandes aciertos en el club?

  “La pegamos con Franco Niell, que se iba a ir a Huracán, pero lo mantuvimos y anduvo bárbaro. A Miguel Torrén lo trajimos muy barato, y es un jugador de jerarquía internacional, que hoy pertenece a Argentinos Juniors, tiene 22 años y un futuro enorme”.

Errores

  “Me dio lástima que Gonzalo Vargas no haya explotado, porque es un jugador a quien tuve en Gimnasia, y cuando lo traje pensé que iba a poder recuperarlo anímicamente, pero no se dio. El desacierto más grande fue no haber clasificado a Octavos en la Copa Libertadores, haber perdido esos tres partidos finales que eran claves. Si hubiera seguido un poco más con mi idea, y no hubiera respetado el paladar de buen juego que tiene el hincha de Argentinos, habríamos clasificado”.

La Banca

  “En mi peor momento, Navarro y Escudero fueron muy importantes para mí. Pero estoy agradecido con todos, porque sentí un apoyo terrible de los jugadores”.

Continuará…

Para Argentinos Pasión, Maximiliano Verzoub y Alejandro Giordano
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