Torneo 2016, fecha 7 | Punto que suma confianza

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   El empate en cero de Temperley y Argentinos Juniors le deja al Bicho una doble sensación de conformidad; por un lado, consiguió su segundo punto en el campeonato, y por el otro (tan importante como lo primero, o más aún), logró finalizar con el arco invicto por primera vez en el torneo. 

   ¿Cuáles fueron las diferencias entre este Argentinos de Raúl Sanzotti y el de las fechas anteriores dirigido por Carlos Mayor? 

1. Tranquilidad y actitud

   La semana previa a este partido, Sanzotti decidió armar una mini-pretemporada en Luján que le permitió al plantel bajar el nerviosismo, conocerse más y ganar la confianza necesaria de cara a este choque. 

   Actitud no es “huevo”, no es sólo “ir para adelante”, es pararse en la cancha con seguridad, y hoy el Bicho así lo hizo, controlando cada situación y buscando mantener la disposición inicial a lo largo del encuentro, sobre todo durante los “temibles” primeros minutos. Con el paso del tiempo y la consecución del objetivo, los desprendimientos y las llegadas iban a venir, pero la tranquilidad de ir logrando el objetivo haría que cada jugador se sienta cada vez más seguro, y eso se notó. 

2. Orden y coherencia

   En el armado del equipo primó el orden y la coherencia. Con Mayor quedó demostrado que sumar delanteros y llenar el mediocampo de jugadores sólo sumaba confusión a un equipo que, además, salía desesperado a buscar la victoria y dejaba a la defensa servida en bandeja para los delanteros rivales. 

   El trabajo de Sanzotti quedó plasmado en la disciplina del once inicial, de atrás para adelante, las órdenes fueron claras y la claridad es fácil de entender, Kevin Mac Allister y el debutante Gonzalo Piovi cubriendo su sector sólo hasta mitad de cancha. Patricio Matricardi y Miguel Torrén saliendo a cortar sólo en las “seguras”. El doble 5 compuesto por Esteban Rolón y el Lobo Ledesma, a menos de 10 metros uno del otro. Los laterales Damián Batallini e Iván Colman, trabajando como primer defensa cuando el rival sale de su campo, y de mitad de cancha para adelante ofreciéndose como descarga para Luciano Cabral cada vez que éste entraba en contacto con la pelota, y sumándose al solitario Emilio Zelaya cada vez que el delantero necesitaba pivotar. 

3. Confianza 

   Desde el primer minuto se vio a Argentinos Juniors más confiado, tal vez en el nuevo sistema, tal vez con el nuevo planteo, lo cierto es que con el pasar de los minutos esta confianza (que cierto es, pendía de un hilo si llegaba algún gol de Temperley) se fue acrecentando incluso cuando el equipo quedó con 10 por la injusta expulsión de Matricardi. 

   Pensar que no era tan difícil cambiar la forma de jugar del Bicho, sería injusto para Raúl Sanzotti, porque el DT tuvo que trabajar mucho sobre casi todos los aspectos que conforman el equipo, y todavía le queda mucho trabajo por hacer. Tampoco puede asegurarse que a partir de ahora todas serán alegrías, pero sin dudas se abre una luz de esperanza en lo que hasta hoy era un oscurísimo presente y eso, poco o mucho, es más que nada

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Para Argentinos Pasión, Martín Surpín
 
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