Orden por sobre todas las cosas

Una mirada sobre el planteo del DT de Argentinos Juniors en Mendoza

En el fútbol, como en la vida, hay leyes no escritas, mandatos que seguir y principios ideológicos que se repiten con los años aunque su origen no esté del todo claro. Por ejemplo, a Carlos Bianchi se le adjudica una frase sobre la que se construye un mandato a seguir por sus seguidores: no conviene poner a los jugadores contra sus ex equipos.

El sábado pasado, cuando Argentinos venció a Godoy Cruz, Diego Dabove no sólo se enfrentó a su antiguo club sino que tuvo el desafío de enfrentarse al equipo donde hizo su primera experiencia como entrenador. 

Seguramente sin pensar en aquel mandato en teoría bianchista, el DT del Bicho tomó sus precauciones para ir a Mendoza. Como ese joven que ya vive solo, que visita la casa de sus padres y quiere mostrarse asentado y bien organizado, fue a demostrar que las cosas están en orden.

Para empezar, planteó uno de sus esquemas favoritos. Ese 4-2-3-1 que adoptó prácticamente desde sus comienzos en el conjunto mendocino. Pero la clave estuvo en los nombres. El orden llegó porque cada uno jugó en su posición. Esta vez tuvo la suerte de poder contar, casi por primera vez, con los intérpretes en su función ideal de mitad de cancha para adelante, algo que las lesiones no le habían permitido.

Gabriel Hauche volvió a la banda, donde jugó casi todo el semestre pasado en buen nivel; Damián Batallini dejó la izquierda, por donde se movió por Copa Argentina ante Lanús, y regresó a la derecha; Diego Sosa fue la figura (también con pasado en Godoy Cruz) apareciendo por detrás de Santiago Silva. Esa línea de mediapuntas que fue fundamental en la victoria ante los mendocinos y revitalizaron el ataque del Bicho, sólo había compartido cancha durante 27 minutos en cancha de Huracán, hasta que “el Demonio” debió salir por lesión.

Además, teniendo otras variantes más ofensivas y con mayor apoyo popular, Dabove confió y apostó nuevamente por el a veces tan discutido Francis Mac Allister para ayudar en la marca a Franco Moyano y no poner en riesgo la gran solidez defensiva que tiene en Superliga (segunda valla menos vencida del campeonato) pero que había perdido ante Lanús en copa.

Con todos los papeles en regla y bien presentados, Dabove volvió al Malvinas Argentinas y se llevó la victoria ante un rival que lejos está de ser ese equipo que dirigió y lo llevó a pelearle palmo a palmo un campeonato a Boca. Un triunfo en el que no le convierten, con el que mantiene el invicto, con el que se posiciona en puestos de copas internacionales, y con el que sostiene que Argentinos es un equipo muy ordenado.