Gritó gol y victoria

Kevin Mac Allister fue la figura del Bicho

Sólo un gol podía sacar del letargo a Argentinos Juniors, y sólo un golazo como el de Damián Batallini pudo quitarle la somnolencia a todo el mundo del Bicho, que hasta el minuto 71 promediaba un nuevo encuentro sin demasiadas luces, aunque sí, en el que había mostrado una leve mejoría en relación con sus encuentros anteriores por la Copa de la Liga Profesional de Fútbol.

El resultado ahora deberá dimensionarse, más allá de los tres puntos. Porque el equipo de Diego Dabove no mostró mucho y, de hecho, hasta el gol, se encolumnaba a un nuevo partido sin gritos a favor.

En primer lugar, es menester decir que el arbitraje no fue bueno, Néstor Pitana (45 años) estuvo lejos o desacertado en todas las jugadas serias que exigieron su intervención, sobre todo en el inicio del encuentro, en aquellas disputas donde el delantero local produjo lesiones para la dupla de defensores centrales de Argentinos.

Más allá de lo antedicho (que bien pudo haber torcido el partido desde el comienzo) el Bicho mostró varios aspectos que merecen destacarse; la gran actuación de Kevin Mac Allister (figura del equipo), que no hizo más que evidenciar el error de haber considerado a Matías Romero en esa posición en los dos primeros encuentros. La inobjetable titularidad de Fausto Vera, que acompañado por Franco Ibarra debió subsanar varios de sus errores tácticos (y los de otros compañeros), y la urgente necesidad de encontrar una variante en el ataque, quizás, el punto más flaco de Argentinos Juniors.

El Bicho es un equipo necesitado; por un lado, necesitaba un buen resultado para no sumirse en la preocupación y por el otro continúa necesitando comenzar a jugar mejor al fútbol, Iván Colman demostró estar muy atento y siempre presente como posibilidad, pero no logró conectar buenos pases y la mayoría de sus intenciones terminaron con la pelota en poder de Estudiantes de La Plata.

El Bicho necesita más que ser un equipo difícil para sus rivales, necesita también ser agresivo y sorpresivo, algo que más allá del contragolpe que significó el gol (y un par de jugadas posteriores), no se vio tampoco en la tarde de hoy. Por otro lado, los pelotazos al cielo continúan siendo un recurso muy utilizado, algo extraño pero que seguramente tiene que ver con la falta de rodaje luego de 8 meses de ausencia de competencias.

El golazo de Batallini, para colmo, hace que uno se pregunte quién de los que quedarán en el equipo luego de su salida dentro de 15 días, será capaz de resolver una jugada como lo hizo el futuro delantero del Atlético San Luis.

En definitiva, la victoria es vida y nafta para este equipo que necesitaba de una chispa para encender el fuego que sabemos está dispuesto y preparado para dar. El deseo ahora es obvio, que se abra el arco rival y que los intérpretes que Dabove elija para disputar los próximos encuentros sean cada vez más acertados, cómo lo fueron esta tarde también, los elegidos para los cambios. Y por sobre todas las cosas, que el buen juego que todos queremos ver nos permita volver a pelear contra algo más que los propios déficits.

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