La voz del hincha: Viento en contra

Una mirada desde la tribuna

Le ponemos la oreja al hincha, y sin caer en la posición de publicar todo lo que nos mandan, elegimos aquellas notas realizadas con respeto y seriedad, y sobre todo, aquellas cuya temática coincida con la mayoría de los comentario que nos llegan. Hoy compartimos con todos los hinchas de Argentinos Juniors una visión sobre la situación futbolística actual.

“Viento en Contra”. Eso es exactamente lo que volvimos a sentir algunos de los hinchas de Argentinos Juniors luego de la tarde-noche ventosa del pasado lunes en Florencio Varela. Una vez más, al igual que en la última fecha frente a Belgrano, donde jugamos casi un tiempo y medio con un hombre de más, tuvimos la sensación de que ESTE era “EL PARTIDO”, en el que un equipo invicto, con un promedio de 7 a 10 jugadas de gol por partido, no nos había hecho daño alguno, casi como si tuviésemos la inmunidad de aquellos que se saben grandes.

A pesar de una buena primera etapa del Bicho, donde nos fuimos a un entretiempo con dos jugadas claras de gol contra ninguna de Defensa y Justicia.., a pesar de haber sentido que aquel zapatazo al ángulo de Moyano era el comienzo del fin de esta racha abrumadora.., a pesar de creer que por fin habíamos encontrado un DT con una lectura apropiada contra un rival que, en los papeles, era casi imbatible.., a pesar de que nos empataron en la primera chance de gol que generaron en el partido, promediando los 73 minutos de un segundo tiempo que indicaba que estos 3 puntos no se nos podían escapar.., a pesar de que creímos que el peor de los escenarios podía ser un empate.., acá estamos una vez más, preguntándonos cómo puede ser que otra vez Argentinos se fue con las manos vacías y con una sensación de que esta mala racha trasciende lo futbolístico, para definitivamente creer que hay un viento en contra que no es un tifón -viento conocido en el barrio de La Paternal-, sino un huracán de mala suerte que nos acecha y nos hace agonizar lentamente.

¿Errores?, hay muchos. ¿Responsabilidades?, claro que las hay. ¿Que los cambios defensivos de Dabove fueron algo cobardes teniendo en cuenta que Argentinos tenía controlado el partido?, seguramente sea cierto. ¿Que el arbitro pudo haber dado 3 ó 4 minutos en vez de 5 de descuento?, también. ¿Que quizás era Borja y no Bobadilla de entrada?, incuestionable, teniendo en cuenta la buena actuación del paraguayo en su debut en el Diego Armando Maradona.
Pero permítanme, por primera vez en el campeonato, creer que lo de la noche de Florencio Varela fue simplemente una consecuencia más de este viento en contra que ya lleva casi 7 ú 8 meses soplando en el mismo sentido.

Nos quedan 7 finales para cambiar el rumbo que tanto nos asusta a todos, así que en esta nota no voy a hablar de errores, responsabilidades, árbitros, técnicos, jugadores ni dirigentes. Este es un momento para poner a Argentinos por encima de todo. Y hacer eso significa, como hincha, empezar a soplar para el otro lado.

Con esto no quiero decir que los análisis no son necesarios, ni mucho menos caer en el fanatismo tribunero de aquellos que pierden el juicio crítico. Simplemente creo que es un momento para estar unidos y soplar todos para el mismo lado; creo que es un momento para apoyar y, en todo caso, replantearse lo que haya que replantearse una vez consolidados en Primera, con un torneo más por delante para salvar este pésimo promedio.

Lo que nuestros rivales directos quieren en este momento es vernos divididos, cansados y acostumbrados a estas agrias, angustiantes y descolocadas derrotas. Pero nosotros todavía estamos a tiempo de cambiar los papeles.

Empecemos a mirar el vaso medio lleno porque sinó, cuando queramos darnos cuenta, va a ser demasiado tarde. Hoy, con errores y virtudes, jugamos contra el mejor equipo de la Superliga y perdimos con dos jugadas claras de gol contra cuatro de Argentinos Juniors. Los neutralizamos casi todo el partido, y hasta pudimos haberlo ganado. Tomemos eso y potenciémoslo, porque muy a pesar del resultado, demostramos que nadie es más que nadie.

Sólo depende de nosotros, y mientras así sea, yo voy y quiero estar del lado de aquellos que soplan para el Semillero del Mundo.