
Argentinos Juniors quedó eliminado de la Copa Argentina y Gabriel Milito renunció a su cargo como entrenador.
El mayor logro de la gestión Milito es que el equipo haya vuelto a tener una identidad característica de Argentinos Juniors. Nunca en los últimos 35 años (con un par de oasis) habíamos vuelto a ser el equipo que sabe lo que es jugar bien, que respeta su ADN y que no teme competir de igual a igual ante cualquier rival del continente.
Que el sueño de la sexta estrella se haya vuelto palpable en los últimos meses es mérito del entrenador, del plantel y del trabajo realizado institucionalmente (en líneas generales) durante su permanencia en el club. No caben dudas que la Copa Libertadores era todavía una utopía, pero la posibilidad de hacerse de la Copa Argentina era una realidad, y un objetivo concreto.
Al quedar afuera, está bien que el DT haya renunciado.
Pero no hay peor ciego que el que no quiere ver, Gabriel Milito no renunció tan solo porque vio diluirse su oportunidad de “campeonar” con Argentinos. Ayer en Córdoba quedaron evidenciados, una vez más, todos los defectos de su gestión.
En primer lugar, Gabriel Milito fue incapaz de superar el obstáculo que le significaron los equipos más “débiles”: Platense, Barracas, Banfield, Central Córdoba, Arsenal, San Martín de San Juan, Patronato, Atlético de Tucumán, Godoy Cruz, Sarmiento de Junín y los peores Vélez, Talleres e Independiente de los últimos años, entre algún otro que se quedó en el olvido.
En segundo lugar, las dificultades de “manejar” un grupo de trabajo tan nutrido como complejo, porque sabido es que los jugadores no son dóciles ni inocentes y también es obvio que conflictos hay en cada esquina en cualquier lugar donde el trabajo grupal es la regla imperante. Pero sobraron las salidas (y ausencias del plantel titular) por motivos extra futbolísticos de importantes integrantes del plantel, muchos de ellos referentes indiscutidos y figuras del equipo.
Algo de esto tuvo que haber ocurrido (o explotado) ayer en Córdoba. Los cambios, tan insólitos como inverosímiles no hicieron más que exponer desde el banco de suplentes, algo que trascendía los límites del campo de juego. Asimismo no se condice su salida con la extrema felicidad que el DT manifestó en la charla con los medios partidarios de hace apenas unos días, en donde no sólo hablaba del buen momento que atravesaba si no del proyecto a largo plazo que encabezaba.
Por último, la contracara de una obsesión extrema por los esquemas tácticos y los funcionamientos colectivos. Cualquier DT que pretenda revolucionar el fútbol, un deporte que cuenta con más de 150 años de historia, está equivocado. Y por momentos Gabriel Milito pareciera que se creyó lo suficientemente capaz de “ganar” un partido desde la innovación táctica. Sobre todo en los encuentros antes mencionados, donde decidió (mayormente) enfrentar con ensayos tácticos alternativos y movimientos infructuosos a un rival que en líneas generales se ordenaba defensivamente. Estos inventos pocas veces tuvieron un efecto distinto que el de marear a los propios jugadores.
En cuanto a la dirigencia, que apostó acertadamente a un proyecto a largo plazo. Que decidió y logró “levantar la vara” y posicionar a Argentinos Juniors varios escalones arriba en todo nivel (aunque en esta nota se hace foco especialmente el futbolístico) no logró subsanar los problemas que se generaron en los diversos mercados de pases, producto de ventas y salidas intempestivas por motivos extra futbolísticos. No caben dudas que el descalabro del mediocampo del año pasado y la ausencia de un stopper por derecha que logre subsanar la salida de Kevin Mac Allister influyeron en los malos resultados que se sucedieron a dichas salidas y que tal vez produjeron que no se llegara más lejos en algún campeonato (por dar algunos ejemplos).
Otra cara de la misma moneda y sin dejar de mencionar la extrema dificultad de estar a cargo de la institución, es la reiterada salida de DT en “buenos momentos”; Gabriel Heinze, Diego Dabove, Alfredo Berti y Gabriel Milito, aunque cada uno con su impronta y por sus razones particulares.
Hubo mil aciertos, pero (anticipando una eventual respuesta) si ante cada crítica la respuesta es un “mirá de dónde veníamos” o bien un “ah pero”, lo cierto es que no queda espacio para la construcción y lo que queda es una sensación de pérdida de humildad. Y si algún legado supo dejar el Bichi Borghi en su trabajo (además de sus estrellas) es el de la humildad como precepto.
Por un lado, pareciera que la posibilidad de una renuncia era un tema conversado anteriormente, la velocidad con la que el club dio por cerrado el ciclo a través de sus redes sociales hace suponer que tal vez, ya se estuviera evaluando una eventual salida y por supuesto, un eventual sucesor.
Por el otro, si el DT siente que su equipo no le responde no hay demasiadas opciones; o se va el equipo o se va él. En este sentido, el cambio de aire más que una necesidad, era una única opción.
En definitiva, Milito le cambió (para bien) la mentalidad a Argentinos Juniors, ahora el Bicho no es más un equipo que se conforma con no descender, ahora la vara está en, como mínimo, clasificar siempre a Copas Internacionales, de ahí, para arriba.
La continuidad de este proyecto depende exclusivamente de las decisiones que se tomen en lo inmediato.
Argentinos Juniors es muchísimo más que un DT y que un jugador, se llame como se llame. El Bicho es y debe ser lo primero, lo segundo y lo tercero en orden de importancia.
Ningún DT, ni ningún jugador que defienda nuestros colores prevalecerán sobre La Paternal. Jugadores y directores técnicos históricos han nutrido y han hecho más grande al club a lo largo de su historia, pero sin Argentinos, no hay Semillero del Mundo.
El domingo el Bicho se enfrentará a Atlético de Tucumán, con el mismo plantel que hace menos de un mes le hacía frente al Fluminense y derrotaba categóricamente al campeón local. El Diego Armando Maradona nuevamente estará lleno de hinchas que volverán a alentar los colores y que sin dudas, aún dolidos, saben que se puede seguir soñando.
Se fue Milito y eventualmente se irán los jugadores y dirigentes. Les estaremos agradecidos y seguramente ese agradecimiento será recíproco. Pero que quede claro, Argentinos es más grande que todos ellos juntos.


